Los controladores aéreos siembran el caos y destruyen la ilusión de muchas familias.

Miriam González Muñoz

El espacio de esta semana está dedicado a los pasajeros que han sufrido directamente las consecuencias de esta última huelga de controladores aéreos. Nos dirigimos a la Terminal 4 de Barajas para que nos concedieran alguna entrevista y poder contaros sus historias personales y cómo lo han vivido.

 

 Marta tiene 27 años. Viajaba en un vuelo a Nueva York de Iberia el día 3 de diciembre con sus padres, su hermana y su pareja. Hoy, día 5 de diciembre espera la cola de los mostradores que le proporcionaran su tarjeta de embarque.

 -Leva 2 días sin poder tomar un vuelo a su destino…¿la compañía le ha proporcionado alojamiento?

-No me lo han ofrecido porque somos de Madrid, y al no ser pasajeros en tránsito no nos corresponde, a pesar de que vivimos a 40 kilómetros del aeropuerto.

-¿Cuántas horas lleva esperando hoy para que le den su nueva tarjeta de embarque?

Llevamos aquí desde las 8 de la mañana porque nos dijeron que a las 6 se iban a reanudar todos los vuelos y como a las 17.00 hay un vuelo a Nueva York queríamos intentar coger ese.

– Y por lo que veo no ha habido suerte…

-No. Nos han comunicado que el vuelo estaba completo, ya que tenían preferencia los pasajeros que tenían reserva para hoy. La solución que nos han dado es volar mañana con British Airways hasta Londres y de ahí coger otro vuelo hasta Nueva York. Con lo cómodo que resultaba un vuelo directo…

-Entonces… ¿en cuántos días se os han quedado vuestras vacaciones?

-Pues nos íbamos una semana y al final solo vamos a estar 4 días, que si les quitamos las horas de vuelo se quedan en 3.

-Aún así preferís volar…

-Por supuesto. Por lo menos para no perder todas las noches de hotel. Aunque la ilusión ya no es la misma y estemos agotados…mi hermana por ejemplo ha decidido quedarse, perder las noches de hotel pero que le reembolsen el dinero del billete.

-¿Qué valoración le da al personal de la compañía aérea que atendía en tierra?

-Me hubiera gustado que hubiera más empleados para atender, pero entiendo que era prácticamente imposible. Casi todos los mostradores tenían un agente de facturación  pero es que los afectados éramos muchísimos y no daban a basto. Iberia nos ofreció bonos de comida y llamadas de teléfono. Supongo que no podían hacer más, los que han tenido la culpa de todo esto han sido los controladores aéreos.

-¿Apoyaría la decisión de despedirlos a causa de esto?

-Por supuesto. Si yo hubiera hecho esto en mi trabajo y mi huelga hubiera repercutido tanto en la clientela, ya estaba en la calle.

-Un saludo y mucha suerte

-Gracias

Evangeline tiene 35 años, es mejicana y vive en Zurich. Venía a Madrid para coger un vuelo con su hijo pequeño y su marido hacia México. La huelga le ha hecho pasar 3 días en Madrid.

-¿Cuál era el motivo de su viaje? ¿Cuántos días ha tenido que pasar en Madrid?

– Nos dirigíamos a México porque yo tenía una cita con mi médico, aunque también para ver a mi familia, ya que era el cumpleaños de mis sobrinos, que son mellizos, y además, aún no los conozco porque llevo 2 años sin poder ir a ver a mi familia. El cumpleaños lo hemos perdido porque fue ayer, sábado, y la cita del médico también, porque aunque puedo estar feliz de que voy a volar hacia México esta noche, la cita era mañana y con el cambio de horario y horas de vuelo no llego a tiempo.

-Aún así ha decidido volar a México…

-Sí, porque había estado planeando el viaje mucho tiempo, y nos íbamos los 15 días que me quedaban de vacaciones. Sin embargo, mi marido ha pedido un regreso a Zurich anticipado porque venía menos días. Le reembolsarán el trayecto a México, o eso espero.

-¿Qué tal se ha portado la compañía con ustedes?

-Dentro de lo que cabe no nos podemos quejar. Nos facilitaron el viernes por la noche un hotel en Barajas y un autobús que nos llevaba allí. La cena y las llamadas telefónicas que hicimos también las pagaba la compañía. Al día siguiente volvimos al aeropuerto con esperanza de salir pero nos comunicaron que seguiría el aeropuerto cerrado. Finalmente nos concedieron otra noche de hotel y las tarjetas de embarque para hoy.

-¿Qué considera usted que ha sido la mejor parte y cuál la peor?

Lo peor de todo han sido las inmensas colas que hemos tenido que esperar. Lo mejor, el trato del personal de tierra y que hemos tenido la oportunidad de visitar Madrid (se ríe).

-Muchas gracias y buena suerte.

Estas son solo 2 historias de 2 pasajeras afectadas pero en Madrid miles de personas vieron frustrados sus sueños de vacaciones. Solo esperamos que se haga justicia y que puedan reanudar sus viajes tan pronto como les sea posible.